Abre un diálogo con tu comunidad

Los efectos de esta violencia

La publicación no consentida de material gráfico de carácter sexual es un tipo de violencia de género. Hoy se sabe que, dependiendo del contexto cultural, las consecuencias sobre las víctimas pueden ser muy diferentes.

Psicológicamente, las investigaciones apuntan a la angustia emocional significativa que sufren las víctimas, sentimiento que incluye enojo, culpa, paranoia, depresión, baja autoestima o incluso pensamientos suicidas. También puede haber deterioro en las relaciones personales y sentimientos de aislamiento.

Las víctimas sufren un daño incalculable en otros espacios personales y profesionales, como la pérdida del empleo y el abandono de espacios educacionales, sobe todo porque estos espacios son propicios para que las víctimas sean acosadas, hostigadas e intimidadas debido a la publicación de este material.

Junto con la publicación no consentida de video e imágenes íntimas, muchas víctimas además sufren la publicación de sus nombres, redes sociales, direcciones y números de teléfono, por lo que a veces deben tomar medidas extremas como abandonar sus casas y tener un círculo de protección 24/7 por razones de seguridad.

Asimismo, se pueden vivir problemas para obtener un empleo o una admisión futura en otros espacios, pues es cada vez más común realizar búsquedas en línea para evaluar posibles candidatos. Algunas víctimas recurren a cambiar sus nombres en un intento de escapar de las asociaciones.

Brinda apoyo a la víctima

Ahora que conoces las consecuencias que tiene este tipo de violencia de género, debes prioritariamente concentrarte en brindarle apoyo a la víctima. Acá algunas recomendaciones para eso:

No re-victimices. “¿Por qué te sacaste esas fotos en primer lugar?”, “Debiste pensar antes de dejar que te grabara en ese video”. Frases de este calibre –que aumentan la angustia de las víctimas pero que además tienen un tono conservador que culpabiliza a la víctima de una agresión- solo devuelven a la víctima al círculo de la violencia. Siempre recuerda decirle a la víctima: NO ES TU CULPA, NO ES NATURAL, Y NO TE LO MERECES.

Organiza un círculo de confianza. Siempre y cuando tengas la autorización de la víctima, organiza un círculo de personas de confianza alrededor de ella, que sepan qué ha ocurrido y brinden diversos apoyos.

Acompaña. Nunca te olvides de acompañar respetuosamente a la víctima, pues tienden a aislarse. Desde una palabra de aliento en la angustia hasta acompañarla a hacer los trámites a la policía, siempre trata de acompañar.

Orienta. Muchas veces las víctimas no están en condiciones psicológicas de buscar ayuda. Apóyalas en eso y busca material para orientarla pues debe conocer las herramientas con las que cuenta: tanto de salud mental, como de recursos para bajar el material en las plataformas de internet, hasta las posibilidades legales y judiciales.

¡Actúa! Si se quieren tomar medidas contra el agresor, se debe colectar evidencia, pero también debe evaluarse en el círculo de confianza y con la víctima si:

1) es pertinente acercarse al agresor para pedir que baje el material;

2) tomar acciones legales;

3) tomar otras acciones (dentro del marco legal) para denunciar al agresor (presentar pruebas al empleador, publicar el caso en redes sociales, etcétera).

Formas de abrir un diálogo con tu comunidad

Si un caso de pornografía no consentida ha ocurrido en tu círculo de amigos, colegas, grupo de estudio, u en otro contexto social, quizás ya es hora de hablar a fondo del tema en tu comunidad y evitar nuevas víctimas de este tipo de violencia de género. La peor solución es ocultar que este tipo de agresiones existen, pues aquello implica que el (los) agresor (es) no sufre ninguna consecuencia, mientras que la víctima debe afrontar todos los efectos de esa violencia por largo tiempo y en silencio.

Así, dependiendo de dónde te encuentres, propone una conversación en torno al registro, almacenamiento y difusión no consentida de imágenes y videos de carácter sexual o erótico en Internet y por otros medios electrónicos. Por ejemplo:

Si ocurre en un recinto educacional, organiza una jornada de reflexión con el centro de alumnos o la federación de estudiantes. Convence a las y los profesores, directivos, apoderados y compañeros de la importancia de hablar de este tipo de violencia de género. Trata de llevar la conversación a reflexiones y compromisos concretos: ¿Cuál es la responsabilidad de la comunidad cuando ocurra uno de estos casos? ¿Será tiempo de avanzar a un protocolo?

Si ocurre en un espacio laboral, organiza una jornada de reflexión con sindicatos, recursos humanos, o con un grupo de trabajadores. . Trata de llevar la conversación a reflexiones y compromisos concretos: ¿Cuál es la responsabilidad del empleador cuando ocurre uno de estos casos? ¿Será tiempo de avanzar a un protocolo?

Si ocurre en un círculo de amigos y amigas, ponlo como un tema de conversación. Avanza en reconocer cómo esto se trata de una agresión en razón del género de la persona (un hombre heterosexual nunca tendrá las mismas consecuencias) y reflexiona sobre la importancia del consentimiento informado en todo momento en una relación sexual pero también en su registro.

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